Saturday, January 07, 2006

Relaciones

Saben, el otro día estuve reflexionando acerca de las relaciones entre parejas. Ante todo son curiosas y complicadas, pero sobre todo muy adictivas. Realmente no soy de esa clase de personas que se apegan tanto a una relación como el yoqui a su heroína. Lo cierto es que solo me ha sucedido en dos ocasiones. En una de ellas pensé que no iba a ser capaz de continuar mi camino en esta vida solo… pero acabas acostumbrándote. Creo que nadie quiere acostumbrarse, casi todos nosotros queremos que nos acompañen. Y no es una actitud egoísta porque también queremos acompañar. Pero las cosas buenas en la vida duran poco o muy poco, al igual que la felicidad. Mi primer desengaño amoroso fue doloroso, perdí dos cosas al mismo tiempo: Perdí una gran amiga, una amiga excelente, una amiga 10. Por otra parte un fragmento de mi corazón se fugo con ella, dejando un gran vació en mi vida. Pero la vida sigue… y lo que no acaba contigo te hace más fuerte. Mas adelante llego mi segundo tropiezo en el amor. No fue tan duro como el primero pero si bastante desagradable. No llegamos a tener una relación más allá de la utopía, pero era algo tan cercano y real que casi se podía tocar. Creo que llegamos a acariciarnos. Ella se desintereso de mi ¿Porque? Supongo que no tendría las cosas claras. Por desgracia yo si que las tenia. Sin embargo la balanza no se inclino a mi favor, se que mi constitución delgada tubo algo que ver en el asunto. Este tropiezo me dolió bastante al golpearme con la cruda realidad. De todas formas ya estaba curado de espanto y me rehice.

Pues verán, conservaba el número de una persona cercana a la chica con la que compartí tantos felices recuerdos. Si… aquella dama que se fugo con parte de mi corazón. Llame a dicha persona y me dio su número de teléfono. El siguiente paso no era tan sencillo. Estaba muy nervioso, no sabía como reaccionaria después de tanto tiempo. Reuní el valor suficiente y llame. El teléfono dio varios tonos, tonos interminables. Y, al fin, cogio el teléfono. Estuvimos conversando y se le acabo la batería. Sentí como recobraba la parte de mi corazón, que ya se fugo hace tiempo…
...y me acordé de aquel viejo chiste, ya saben, el del tipo que va a ver al psiquiatra y le dice: «Doctor, mi hermano se ha vuelto loco. Se cree que es una gallina». Y el médico le contesta: «Bueno, ¿y por qué no hace que lo encierren?». Y el tipo le replica: «Lo haría pero es que necesito los huevos». En fin, yo creo que eso expresa muy bien lo que siento acerca de las relaciones entre las personas. ¿Saben? Son completamente irracionales, disparatadas, absurdas y... pero, ah, creo que las seguimos manteniendo porque, ah, la mayor parte de nosotros necesitamos los huevos. (Woody Allen, Annie Hall)

4 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Podría haber sido peor... En mi caso el batacazo hizo que se fuese ella, parte del recuerdo y gran parte de la gente que me rodeaba que por lo visto la prefería a ella...

Está muy bien eso que cuentas del reencuentro, la "rellamada". Solo pongo un pero. Se cauto. Se muy cauto...

12:02 am  
Blogger Shora said...

Saludos. De enlace a enlace he llegado aquí y no he podido evitar dejar un comentario.

Qué razón tiene Woody con la metáfora de la gallina...

Como bien dice Gauss, siempre puede ser peor... A mi me pasó algo parecido, se fue él, el recuerdo también (cosa que agradezco), descubrí entonces como era en realidad (ingenua de mí), y mucha gente conocida a la que no hice nada me dió sistemáticamente la espalda cuando no me daban la puñalada por detrás.

En fin, lo que no te mata te hace más fuerte.

10:59 pm  
Anonymous Anonymous said...

Shora: ¿Acaso somos almas gemelas? :P.

12:15 am  
Blogger Little said...

A veces estamparse es inevitable.
Y las llamadas 'post' recuperación son armas de doble filo.
Podría contarte muchas cosas, y podría dejar que las vayas descubriendo tu.
Hablaremos, tenemos muchas horas este año...
besos

10:03 pm  

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