Saturday, March 24, 2007

Vértigo

Bajo las poderosas gravedades del universo se encuentran pequeños y grandes cuerpos celestes, desde meteoros y estrellas hasta planetas. Conviven con agujeros negros, agujeros de gusano y un sin fin de compañeros todavía inexplicables e incomprensibles por la humanidad, simples terrícolas la mayoría. El azar y el libre albedrío genero la vida en la tierra, pero puede que no seamos los primeros ni los últimos en este gigante mosaico expansible llamado universo. Un inmenso universo capaz de hacernos pasar noches en vela buscando explicaciones o apreciándolo como una fantasía digna de peli de ciencia ficción. Tan increíble como las mas bellas epopeyas escritas en nuestro mundo. Tan simple como las normas de una partida de canicas. Sin embargo no es el único universo que conocemos. Otro buen ejemplo más cercano es el de nuestro día a día, el universo que nos espera cada día nada mas levantarnos, nada mas salir a la calle, al ir a trabajar, al ir a clase. Es un universo al alcance de la mano, que depende mucho más de nosotros, al cual se le puede meter mano con mas facilidad, pero también sujeto al azar e incontrolable en muchos y variados casos. Podemos decidir que hacer al día siguiente siempre y cuando el coche no este roto al arrancarlo o nos encontremos al despertar con vientos huracanados, impropios en nuestra región, originados por el cambio climático generado mas por empresarios y tiburones que por gente de a pie. Un universo todavía más abstracto es el personal, los amigos, nuestra familia, nuestras decisiones, nuestros amores… sujetos también a las casualidades del azar. Es curioso como un gran universo puede encerrar tantos y tan diversos universos particulares, pero es más curioso aun observar como todos ellos se rigen por las mismas normas, las del azar. Quizás no podamos hacer mucho, de momento, con lo que sucede alrededor de nuestro planeta y estemos expuestos a posibles catástrofes inevitables. En nuestras vidas cotidianas también estamos expuestos a dichas catástrofes y muchas de ellas pueden hacer un daño inimaginable, doloroso y cruel. Podemos tener miedo de vez en cuando, es lógico y normal para aquel que no este muerto por dentro. El miedo esta presente en nuestras vidas. Es toda una experiencia vivir con miedo, ¿verdad? Eso es lo que significa ser esclavo.

Friday, March 09, 2007

Momentos...

Las horas son como losas cuando no hay nada ni a nadie que ver. Pueden llegar a ser interminables cuando lo único que buscas es no estar solo, solo ante el mundo, aunque estés en tu cuarto de estar o de camino a algún lugar. Porque cuando uno se siente solo da lo mismo encontrarse en un concierto o en una cafetería. Uno puede sentirse solo incluso rodeado de sus mejores compañías. No es que nos apetezca estar solos, que no queramos ser acompañados… solo es un estado que nos acompañara durante cierto tiempo e invade nuestras cabezas sin pedir permiso. No siempre anda cerca, se presenta de forma progresiva, de más a menos. Es difícil lidiar con el al principio, el paso del tiempo y la reflexión nos ayudan a dejar a un lado el estado. Poco a poco uno se percata de que todo sana con el tiempo, y a veces la mejor forma de sanar es plantando cara a aquello que mas tememos. La raza humana deambula por la tierra desde hace mas de un millón de años y todavía no existe formula alguna u tratamiento para afrontar la soledad existencial que abruma nuestros pensamientos, y seguramente así debe ser. No es ni fácil ni rápido ni indoloro, pero así es, se acepta, porque al fin y al cabo, todos tenemos un vecino.